La deuda hacia las mujeres

 La deuda hacia las mujeres

Geraldine Vives

Directora Escuela de Odontología UDP.

 

Hace unos meses, en Qatar -país de los más ricos del mundo y donde se disputará la próxima Copa Mundial de FIFA 2022- una mujer que acusó a un hombre de abuso sexual, fue condenada a la cárcel y a recibir 100 latigazos por cometer supuestamente infidelidad con el agresor.

Sí, latigazos.  A pesar de que esto ocurre en otro lado del mundo, es una realidad para miles de mujeres que son obligadas y sometidas por los hombres en países como Afganistán, donde volvieron los talibanes, o en Juárez (México) con matanzas masivas de mujeres desde el año 1993; ni hablar de los matrimonios arreglados por conveniencia, de la obligación del uso de vestuario determinado y específico e incluso la negación al derecho de educarse u opinar frente a los hombres.

El sometimiento sigue existiendo aún y la cancha está muy lejos de ser pareja entre hombres y mujeres. Es cierto, vivimos en occidente donde afortunadamente la vida es distinta para nosotras. Sin embargo, según cifras de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, durante el 2021 hubo 55 femicidios y 4 suicidios femicidas, la totalidad de ellos perpetuados por conocidos de las víctimas, parejas, convivientes, ex convivientes, pololos y familiares. Asimismo, el trabajo femenino se ha visto fuertemente afectado a causa de la pandemia, las labores de cuidado siguen siendo principalmente absorbidas por mujeres y la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue presente.

Se podría pensar que estamos en otros tiempos y es cierto, pero aún se mantiene una exigencia y estándares desmedidos a las mujeres, definidos generalmente por hombres. Es más, no hace mucho tiempo se cuestionó públicamente el rol de nuevas ministras de Estado y el cuidado de sus hijos. Claramente estas situaciones no se cuestionan a los hombres, no son consultados ni criticados por cómo ejercen su rol de paternidad o cuidado ¿Por qué? porque son hombres. Incluso aún quedan “señores” que osan criticar públicamente el cuerpo de mujeres, sus vestimentas o decisiones del ámbito privado. Eso tampoco se hace con los hombres, ¡y ya está bueno! dejemos de naturalizar estas situaciones. Que los personajes que opinan públicamente, con amplias coberturas en medios de comunicación, se instruyan y comprendan de una vez que el feminismo no es antónimo de machismo. Es lo mínimo, ¿o no?

Hoy tenemos la oportunidad de observar el camino de lo que aún queda pendiente, cada una desde el lugar en que se encuentre, con responsabilidad, empatía y entusiasmo, sin retroceder, se los debemos a todas aquellas que ya no están. Por igual sueldo a igual rol, por sala cuna universal, por persecución a los deudores de pensión de alimentos, por penas ejemplificadores a abusadores y femicidas, por justicia sin sesgo de género.

Editor Diario la Voz en Linea

http://lavozenlinea.cl

Publicación relacionada